La propuesta sorpresa del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, de crear una alianza entre Pemex y Petrobras genera gran interés por parte de sus contrapartes mexicanas. Esta iniciativa es especialmente relevante en un entorno donde conseguir socios privados ha sido un desafío importante y la producción no ha logrado recuperarse.
Hace poco más de una década, cuando México abría su mercado con licitaciones prometedoras para privados, la relación entre estos dos pilares energéticos de la región era de franca rivalidad por el apetito de los inversionistas. En contraste, la estrategia de Pemex de cerrar las puertas a la inversión privada le ha impedido aliviar su abultada deuda fiscal y agravó los compromisos con proveedores, lo que provocó la pérdida de su grado de inversión por parte de las agencias calificadoras globales y complicó su alianza con empresas privadas.
El guiño del presidente brasileño anima a los analistas a pensar que se pueden retomar yacimientos de aguas ultra profundas en el Golfo de México con características similares al presal brasileño. Mientras tanto, la producción mexicana apenas alcanza, a marchas forzadas, 1.3 millones de barriles diarios, la mitad de lo que registraba hace más de una década. Por su parte, Petrobras, que mantiene una parte de control estatal y otra privada, ya supera los 2 millones de barriles diarios, convirtiéndose en una de las cinco empresas más importantes del mundo.
La clave del éxito de Petrobras, coinciden los expertos consultados, radica en la inversión sostenida en investigación y desarrollo de tecnología para exploración en aguas profundas y ultra profundas; una área que es una debilidad estructural en Pemex. A lo largo de los años, el camino de ambas empresas, nacidas bajo el ideal nacionalista, tomó rumbos diferentes. A partir de 2019, Pemex cerró las puertas a los privados, una medida que el gobierno de Claudia Sheinbaum busca revertir parcialmente, pero con poco éxito, como se ha observado en los nuevos contratos mixtos.
"Petrobras tiene una característica interesante: se ha vuelto muy buena en la parte de la geología, en exploración bajo sal", explicó Gonzalo Monroy, consultor de GMEC, refiriéndose a los proyectos en el presal de la costa sureste de Brasil. En la misma línea, Arturo Carranza, director de proyectos de energía en Akza Advisors, explicó que se trata de proyectos técnicamente y operativamente muy desafiantes que permitieron a Petrobras alcanzar una producción de 2.4 millones de barriles diarios en 2025 y seguir aumentando su producción.
En cambio, Pemex se ha alejado de los campos en aguas profundas para concentrarse en campos terrestres. Según una publicación de Reforma, apenas el 8% de las 268 empresas invitadas presentó alguna propuesta de inversión.
Para Fluvio Ruiz, exconsejero de Pemex, las áreas de oportunidad son vastas y no se limitan al negocio de la exploración y explotación de campos. "Como dice el refrán: en la cárcel y en el hospital se conocen a los amigos", mencionó, refiriéndose a la visita del líder de la izquierda mexicana, Cuauhtémoc Cárdenas, a Lula en sus días de prisión. Además, la propuesta de Lula a Sheinbaum ocurrió pocos días después de que en México se celebrara la Expropiación petrolera, donde se anunció la instalación de la Comisión Consultiva del Petróleo, presidida precisamente por el ingeniero Cárdenas Solórzano.
Se trata de zonas que Pemex intentó explorar en el pasado en el área de Perdido, considerada "una joya" de las aguas profundas. Carranza consideró que esta sería una solución al cuello de botella que actualmente padece Pemex, que solo ha materializado un puñado de contratos mixtos en proyectos muy pequeños.
"Yo creo que hay mucho que aprender de y con Petrobras en muchos sentidos", dijo el físico y analista energético. Mencionó, por ejemplo, la parte de petroquímica, de cogeneración y reducir la huella de carbón, experiencia en refinerías, el uso de tecnología de interpretación sísmica, áreas en las que aseguró, "el potencial es enorme".
Por ahora, la promesa de esta alianza está solo en el terreno de lo político, pero con altas probabilidades de materializarse, según el experto: "Conociendo al director general de Pemex, no vería por qué no", aseguró Ruiz Alarcón. Sheinbaum anunció que Cuauhtémoc Cárdenas presidirá una comisión consultiva de Pemex. Además, los tres especialistas señalan como favorable el momento de coincidencia ideológica entre ambos gobiernos y la cercanía personal, no solo con Sheinbaum, sino también entre la familia Cárdenas y el presidente brasileño. Ahí, advierten, hay un gran potencial para esta alianza.